miércoles, 3 de noviembre de 2021

La noche siempre llega, pero consigo también llega la mañana...

El día comienza muy temprano, desde que el rocío madrugador se levanta como en devoción, con el pasar de los minutos, o quizás horas, se revelan los rayos del glorioso sol, sol que aun no quema, sino renueva. Los pájaros sin parar, brincan como haciendo figuras en su andar; las calles vacías están, pero en un rato llenas se encontrarán; el agua está tibia, tan tibia que como piel a piel se puede tocar, la corriente es suave, suave en su andar, suave al contemplar.

Los sonidos de la naturaleza no se hacen esperar, y como susurro al oído en mañana tranquila, hablan en un lenguaje especial, un lenguaje que quien lo escucha puede no entender, pero que con seguridad va a comprender... Pasan las horas, la vida y el caminar, muestran todos los lados, todos los lados en su andar, el cansancio ha llegado, las fuerzas se han descontinuado, pero se debe seguir porque llega lo noche, y al refugio han de llegar, desde múltiples lugares en medio de este pequeño mundo suelen llegar. El cansancio va deprisa, pero los ganas doblegan sus fuerzas, y aunque llega la noche, quizás con su "tenebrosa oscuridad", siempre, y nunca casi siempre, debemos recordar que, la noche siempre llega, pero consigo también llega la mañana...

La oscuridad no siempre es sinónimo de peligro y la claridad, no siempre, es sinónimo de seguridad. Así que, aunque venga la oscura, la oscura noche, nunca olviden recordar que la oscuridad también puede ser sinónimo de seguridad, y si no lo es, una y mil veces, recordar que después de la noche, siempre llega la mañana. No importa si es de día o de noche, si es oscuridad o claridad, con seguridad y sin miedo, estaré siempre aquí, estaré contigo siempre. Si es de noche y debemos caminar, con seguridad buscaremos una lampara para alumbrar. Si es de día y hace calor, agua hallaremos para tomar, siempre juntos vamos a estar.




El Bardo

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